Rabí Akiva ben Yosef es una de las figuras más destacadas de la historia judía. Según el Talmud, fue un pastor sin estudios hasta los cuarenta años, cuando, animado por su esposa Rajel, comenzó a estudiar la Torá. Tras muchos años fuera estudiando, regresó con miles de alumnos.
Organizó la Torá Oral de un modo que sentó las bases de la Mishná, y su método de extraer leyes de cada letra de la Torá dio forma a todo el aprendizaje judío posterior. El Talmud dice que tuvo 24.000 alumnos que murieron en una plaga entre Pésaj y Shavuot; después enseñó a cinco más, entre ellos Rabí Shimon bar Yojai y Rabí Yehuda bar Ilai, a través de quienes la Torá fue renovada.
Apoyó la revuelta de Bar Kojba. Cuando Roma prohibió el estudio de la Torá, continuó enseñando y fue ejecutado por los romanos, muriendo con las palabras del Shemá en los labios. Se le cuenta entre los Diez Mártires. Según la tradición, está enterrado en Tiberíades.